Ya no tengo edad de cuentos de princesas. Lo triste es que ni de niña creí en ellos.
Creía en monstruos oscuros. En vampiros que mataban.
Y entre todos ellos estaba yo.
Al lado de lo perverso. Porque siempre era mejor estar al lado del mal y poder asesinar a los que se lo merecían.
Nada...cuentos para niñas de mirada extraña.
Y ahora...hay veces que la vida me parece tan irreal y tan fuera de lugar.
Y ahora...hay veces que la vida me parece tan irreal y tan fuera de lugar.
Me parece que ya agotamos el tiempo. Que estamos de más.
No le encuentro sentido. Y me pierdo tras miles de mis propias sonrisas.
No le encuentro sentido. Y me pierdo tras miles de mis propias sonrisas.
No deseo que él se pierda en mis miedos. Son solo míos. Y no son razonables.
Quizás ni si quiera auténticos.
El miedo, esa emoción tan lícita...y tan hijadeputa...
Quiero perderme en meses atrás y rodearme de esa magia especial que a veces creo que perdí por el camino. No la encontraré jamás y en algún momento se dará cuenta de que siempre fui una impostora.
Quiero perderme en meses atrás y rodearme de esa magia especial que a veces creo que perdí por el camino. No la encontraré jamás y en algún momento se dará cuenta de que siempre fui una impostora.
Pero no lo hice adrede.
Te juro que no lo hice adrede.
Yo quise ser esa persona que quizás nunca podré ser.

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