le chambre noir

mercredi

La necesidad de la diferencia.



Arrodillarse en una sesión cualquiera, ante cualquiera, te motiva la mente. Te pone en órbita, en situación. Tu mente se transforma lentamente. Quieres eso, es lo que deseas, es lo que necesitas en ese momento. Hacer sentir al otro poderoso. Hacerle sentir superior. Deseas escuchar su respiración larga, intentando disimular, intentando dejar de ser el hombre que es, en su vida cotidiana, para convertirse en ese hombre diferente, especial y superior que le otorgo ser.
No soy yo. No soy yo quien le hace ser distinto.
Somos los dos.
Él desea sentirse así. Yo deseo sentirme debajo de Él.
Eso motiva la mente y hace el resto.

Arrodillarse ante alguien al que consideras algo más, es sublime.
La realidad queda fuera en una milésima de segundo. La mente respira de una fragancia que va penetrando lentamente en todos los rincones. Accede a los recovecos más escondidos y los envuelve. Sientes la niebla que recorre tu cuerpo, que te atrapa. Sientes tu deseo. Tu propio deseo. El que necesitas. La necesidad de estar ahí. Abajo. En sus pies. Mirando sus zapatos.
Sintiendo el calor que recorre tu cuerpo. Sintiendo la inferioridad. Su superioridad.
Deseas sentirte distinta. Que Él te haga sentir distinta.

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